REVOLUCIÓN NEOLÍTICA

Autor: Arq. Patricia Buguñá

Entre el 8.000 y 10.000 AC, la humanidad comenzó a ejercer el control sobre la producción de alimentos, domesticación de animales. La capacidad humana para cambiar y controlar el medio ambiente natural, se acrecentó en gran forma en este periodo, conocido también como Revolución Neolítica o Revolución Agrícola.
Terminando el 7000 AC, tuvo lugar el final del último periodo glacial. El cambio climático se caracterizó por condiciones más favorables, lo que permitió el desarrollo de otros modos de vida para las comunidades humanas.
Desde la aparición del hombre hasta el inicio del Neolítico, el hombre subsistió, como otros animales, recolectando alimentos (frutos, raíces), y algo más tarde, alimentándose de otros animales (caza) y de la pesca.
Este periodo, previo al Neolítico, se denomina Paleolítico y se desarrolló entre el 500.000 y el 10.000 aC. En esa sociedad nómade, la unidad social era la familia. Su hábitat era el refugio de palos y cueros, cavernas o grutas naturales.
Recién a partir del 7000 AC, con las mejoras ambientales, se desarrollan las primeras comunidades agrícolas. La domesticación de plantas y animales causó un cambio tan profundo, que se conoce como Revolución, aunque este proceso haya necesitado cientos o miles de años. A partir de estos cambios se desarrollan nuevos modos de vida: la vida sedentaria de los agricultores y la vida nómade de los pastores. Se diferencia la vida nómade pastoril de la del cazador paleolítico, en que el pastor neolítico comienza a proteger de los depredadores a las manadas que antes cazaba. El control del movimiento de los animales y su protección llevó a su domesticación. Las manadas de ovejas, cabras y chanchos salvajes, otorgaba alimento, pelo y lana para tejidos
El cultivo del suelo comenzó de manera primitiva, utilizando solo un palo de cavar de madera con la punta afilada y endurecida con fuego, o esparciendo la semilla directamente. Con el desarrollo de la agricultura, el cultivo y las cosechas se pudo lograr un abastecimiento alimenticio basado en el excedente de producción.
Los agricultores eran sedentarios, vivían en aldeas levantadas con barro, piedra y paja: viviendas reunidas en un sitio defendido, con lugares para almacenar el excedente, con corrales para guardar los animales, con áreas de cultivo a su alrededor.
Las primeras de estas aldeas surgieron al Sur y al Este del Mediterráneo, en el área conocida como Creciente fértil. Hacia el 5500 AC, después de 3000 años de lento desarrollo, se encuentran comunidades agrícolas en las tierras altas cercanas al Tigris y al Éufrates .Estas aldeas podían tener una superficie de 500m x300m como mínimo.
En estos territorios los primeros cereales cultivados fueron el trigo y la cebada, cuyas semillas pudieron ser mejoradas a través de la selección, lo que aseguró la producción de excedentes. Actualmente, la mitad de las calorías que consume la humanidad, proviene de una pequeña variedad de cereales, el primero de los cuales fue cultivado por estas primeras comunidades agrícolas de Medio Oriente.
La religión neolítica se centraba alrededor de la fertilidad, exaltando la generosidad de la naturaleza. En todas las aldeas agrícolas la religión tenía un componente fuertemente ceremonial, Observaban los cambios de las estaciones, la salida y puesta del sol, la luna y las estrellas. Sus ceremonias y rituales religiosos sea asociaban a ciclos anuales relacionados con los astros, los tiempos de cultivo y de cosechas.
También estaba apareciendo una nueva forma de organización política, que se diferencia de las primitivas sociedades nómades paleolíticas, donde el poder estaba en manos de los ancianos. En el nuevo orden agrícola el poder el poder está en manos de un jefe que solía ser varón, que defendía al poblado y al sector agrario de ataques. El jefe también podía recaudar tributos en forma de grano, carne y otros bienes.
Uno de los cambios tecnológicos más significativos fue el comienzo de la alfarería manual, permitiendo a esta sociedad sedentaria pasar a un nuevo régimen alimenticio dado por el almacenaje en vasijas y la cocción en recipientes adecuados.
La asociación de todos estos factores permitió un gran aumento de la población. Las primeras aldeas, localizadas en las tierras altas del creciente fértil, fueron bajando a las praderas a medida que desarrollaban nuevas técnicas de regadío, dando origen a las primeras culturas urbanas.


Mapa del cercano oriente que muestra el creciente fértil, en sombreado claro y los antiguos yacimientos de cobre en sombreado oscuro. A. Mesopotamia meridional, valles del Tigris y del Éufrates; Palestina, Egipto, valle y delta del Nilo. Morris A.E.J. Historia de la forma urbana.

Bibliografía:
MUMFORD, L. La ciudad en la historia .Tomo 1.Ediciones Infinito. Buenos Aires.1979
MORRIS, E. Historia de la forma urbana .Editorial Gustavo Gili. Barcelona. 1984
HUGHES, D. La ecología en las civilizaciones antiguas. Fondo de cultura económica. México.1981
MUNIZAGA VIGIL, G. Las ciudades y su historia. Una aproximación. Alfaomega. México. 1999

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