La economía (griego: οἰκονομία, 'administración de una casa o familia' ‘de οἶκος (casa, en el sentido de patrimonio)’ y νέμω (administrar) es una ciencia social que estudia los procesos de producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios. La definición clásica (corriente objetiva) es de Friedrich Engels (filósofo alemán 1820-1895), quien señala: "La economía política es la ciencia que estudia las leyes que rigen la producción, la distribución, la circulación y el consumo de los bienes materiales que satisfacen necesidades humana.". Karl Marx (filósofo y economista 1818-1883) a su vez señala que la economía es "la ciencia que estudia las relaciones sociales de producción". Otra definición clásica (orientación subjetivista) es de Lionel Robbins, quien afirma: "La economía es la ciencia que se encarga del estudio de la que, siendo escasos, tienen usos alternativos, los cuales hay que adaptar". Un sistema económico, es el conjunto de elementos y factores que interactúan en diversos procesos de producción de bienes y servicios tendientes a satisfacer las necesidades que una sociedad demanda. Las relaciones económicas de un estado con otro estado se establece por la importación/exportación de bienes y servicios de todo tipo, desde los movimientos de productos finales, pasando por los insumos de producción, hasta los bienes de capital y servicios (siendo estos los de transporte, seguros, etc.). La razón de ser de las importaciones, se debe a la falta, ausencia o escasez de producción interna del sistema productivo, por lo tanto sirven de complemento al mismo. En contrapartida, las exportaciones se deben a la demanda externa. La base de la economía en las culturas urbanas de la antigüedad y el Medioevo fue la agricultura (Fig. Nº1). El arado y la creación de un sistema de irrigación por medio de canales desde los ríos, permiten mayor expansión de áreas de cultivo y aumento del excedente de producción. Esta situación es determinante en la localización de las primeras ciudades, es allí donde se concentra el almacenamiento, distribución e intercambio de la producción y su administración por parte de la clase sacerdotal. El trueque, como sistema de intercambio propio del Neolítico, se remplaza por la moneda y el comercio toma un fuerte impulso en Grecia y Roma con la navegación marítima y la localización de ciudades y puertos sobre el Mediterráneo. La disolución del Imperio Romano de Occidente (siglo V) y las invasiones bárbaras producen un quiebre en la economía, el intercambio comercial se restringe y termina desapareciendo. La ruralización de la actividad económica consolida el feudalismo (siglo IX-XI) como sistema de economía cerrada y de subsistencia. En la Baja Edad Media resurge el comercio, el aumento de la producción agrícola, el trabajo organizado y la propiedad territorial adquieren importancia. En las ciudades, el comercio y el artesanado logran ser independientes frente a la propiedad señorial. Los trabajadores, organizados en gremios, y en el campo los labradores, consiguen conquistar derechos amparados en asociaciones libres, es así que el trabajo adquiere valor propio. Paralelamente comienza a gestarse en el mismo período, un nuevo factor, el capital ligado a la producción y al corporativismo.
La Edad Moderna marca un giro con la progresiva autonomía de la economía frente a la moral y la religión y a la política. Las ideas mercantilistas fueron la ideología económica dominante en toda Europa al principio de la Edad Moderna, se define a partir de los grandes descubrimientos geográficos, consecuencia de la apertura de las rutas comerciales marítimas por los portugueses entre el siglo XV y XVI. Los pensadores mercantilistas preconizan el desarrollo económico por medio del enriquecimiento de las naciones gracias al comercio exterior, lo que permite encontrar salida a los excedentes de la producción. El Estado adquiere un papel primordial en el desarrollo de la riqueza nacional, al adoptar políticas proteccionistas, y en particular estableciendo barreras arancelarias y medidas de apoyo a la exportación. Internacionalmente, el mercantilismo sirvió indirectamente para impulsar muchas de las guerras europeas del periodo, y sirvió como causa y fundamento del imperialismo europeo. La Riqueza de las Naciones (Adam Smith) califica al mercantilismo como “economía a servicio del príncipe”, tuvo un profundo impacto en el final del mercantilismo y la adopción posterior de la política de libre mercado. Para 1860 Inglaterra ya había eliminado los últimos vestigios del mercantilismo. Convertida en "el taller del mundo", con una industria y una flota mercante con la que nadie podía competir, Inglaterra se convirtió en la gran defensora y propagandista de la política de libre mercado, justo en el momento en que más la beneficiaba, y lo siguió siendo hasta la Primera Guerra Mundial. La expansión colonial, el imperialismo se convierte en un modo sistemático de conquista económica y militar de inmensos territorios de Asia y África. En los modos de producción, la invención de la máquina a vapor y su incorporación en el proceso productivo en las hilanderías va a dar inicio a la Revolución Industrial. El trabajo manual se remplaza por la producción masiva, la clase obrera y la concentración de la industria en Londres da lugar a la ciudad industrial y el crecimiento de la urbanización. Durante el siglo XIX el gobierno británico adopta abiertamente el libre comercio y las teorías económicas de Smith del laissez faire. En el continente el proceso fue algo distinto. En Francia se mantuvieron las prerrogativas económicas de la monarquía absoluta hasta la Revolución Francesa, siendo entonces cuando terminó el mercantilismo. En Europa y EEUU se consolida el capitalismo y la nueva fase económica industrial se desarrolla a partir del hierro, el carbón y el acero. El ferrocarril revoluciona el transporte y sus redes se extienden desde Londres a casi todo el mundo. A fines del siglo XIX el petróleo y el motor a combustión darán inicio a la segunda Revolución Industrial. Se busca la máxima eficiencia en los procesos de producción y el fordismo introduce la primera producción en serie de automóviles. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se asiste a una liberalización continua del comercio mundial ajo el impulso de las grandes instituciones librecambistas como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI). A partir de 1970 se produce la Revolución Científica (UNESCO) marcada por la informática, telecomunicaciones, biotecnología, energías alternativas, la robótica y la inteligencia artificial. No solo se remplaza el trabajo físico sino parte del trabajo intelectual del hombre.
Bibliografía: HEINRICH, Sieveking "Historia de la Economía, desde el siglo XVII hasta la actualidad". [En línea]Formato electrónico a texto completo, copia de la edición de la Editorial Labor en 1942 Traducción del alemán por Francisco Payarols. H. [Citada 5 de abril de 2011] En: http://www.eumed.net/cursecon/textos/Sieveking/index.htm