El concepto de cultura es un concepto sumamente amplio y tiene muchas acepciones según el contexto al que se refiera y al autor de que se trate. Según el diccionario de la Real Academia Española en su vigésima segunda edición manifiesta que por Cultura (popular) se entiende al “Conjunto de manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo”. Pero, resulta interesante acudir a algunos autores que plantean otras definiciones según su propia visión. Y es así que Gilberto Gil, músico y actual Ministro de Cultura de Brasil plantea que: “La cultura debe ser como aquello que en cada objeto que producimos trasciende lo meramente técnico. Cultura como fábrica de símbolos de un pueblo. Cultura como un conjunto de signos de cada comunidad y de toda una nación. Cultura como el sentido de nuestros actos, la suma de nuestros gestos, el sentido de nuestras maneras”. Una definición muy interesante y que nos invita a reflexionar en varias direcciones pero sobre todo hacia la que marca la identidad de un grupo humano, ambiente son los marcos posibilitantes y a la vez limitantes que condicionan la manera de pensar, de sentir, de vivir, de actuar y trascender particular de un grupo humano homogéneo, en un lugar determinado y en un tiempo definido. Estas particularidades caracterizan su "identidad” En nuestra asignatura, introductoria a la historia de la arquitectura y el urbanismo, proponemos un enfoque integrador que permita comprender la relación entre Sociedades humanas y Soportes naturales y transformados, que estudiaremos a partir de tres niveles de aproximación: - el territorio - la ciudad - la arquitectura Analizando cada uno de estos aspectos, podremos interpretarlos como un producto de las acciones humanas destinadas a satisfacer las necesidades sociales a lo largo de la historia, materializado en un espacio físico y como resultante de la cultura de cada época. Consideraremos una historia que estudie a la sociedad entendida como creadora de cultura, que se materializa en el soporte físico-espacial. Esta relación que los grupos humanos establecen con la naturaleza a lo largo de la historia, les permite producir bienes y crear con su trabajo valores de la cultura material y espiritual. “La cultura material, comprende la producción y la distribución de bienes destinados a satisfacer las necesidades de subsistencia material de la sociedad y se identifica con la base material de la misma; en tanto que, la cultura espiritual, involucra el desarrollo y las manifestaciones de la conciencia social de los miembros de la colectividad. (1) De este modo, podemos explicar a la arquitectura y al urbanismo como un hecho cultural, que conforma y modifica el ambiente natural y construido. Vemos de esta manera como la sociedad entendida como creadora de cultura, orientada por su ideología o sistema de valores va imprimiendo identidad a su hábitat. Al decir de André Ricard: “En su cotidiano existir, el Hombre, para vivir, sobrevivir y convivir establece una relación activa con su entorno natural, con los demás y las cosas. Esta, su relación con la naturaleza, la sociedad y la cultura, implica una constante interacción de su cuerpo y de su mente que se traduce en un cierto esfuerzo físico y mental. Para el hombre, vivir no es sino una continuada concatenación de actos exigidos, tanto por sus funciones fisiológicas como por su condición de ser racional, afectivo y social.” (2)
Todo este capital cultural (3) debe ser entendido dentro de un contexto histórico, donde el alumno, interprete desde el presente, las características principales de cada periodo de estudio, estableciendo relaciones significativas en cada espacio/tiempo, para encontrar aportes diferenciadores que le permitan un uso de la historia como herramienta no solo de comprensión y análisis de cada época sino como apoyo de la practica proyectual; descartando la repetición mecánica de imágenes y comprometiéndose con la cultura y características de la sociedad en la cual se inserta. El ambiente humano (territorial y urbano), explica Ezio Manzini “…se presenta como una sedimentación casi geológica de estratos que representan la materialización de la cultura de épocas sucesivas” (4) Esto nos hace comprender por qué, el concepto de procesos históricos, nos ayudara a entender e interpretar mejor las transformaciones y sus causas que han generado y seguirán produciendo cambios en los modos de vida de las sociedades y su influencia en los espacios físicos. Estos procesos de cambio tienen que ver también con las maneras en que los individuos se irán identificando con una cultura, en la aceptación de los valores éticos y morales, que actúan como soportes y referentes para preservar el orden de la sociedad. Y es esta necesidad de identificarse con estas culturas, ser parte de esa sociedad y sobre todo ser de “alguna parte”. Este “ser de”, es vital para establecer la identidad de las personas. Con lo anterior queremos dejar establecido que hay una relación muy potente entre el lugar en que nos desarrollamos, que habitamos y nuestra propia identidad. Por lo tanto, consideramos de especial interés trabajar sobre el concepto y la problemática de la cultura y su relación con los espacios físicos ya que puede ser un interesante disparador para reflexionar sobre estas cuestiones a través de la historia. “Por medio del estudio de la cultura en ambos frentes (histórico y científico), surgen técnicas y conceptos que nos permiten afirmar y comprender a la vez las leyes generales de la dinámica cultural y las particulares sucesiones de encadenamiento histórico que hacen de cada cuerpo de costumbres el único complejo de sistemas de creencia y de conducta sujetos a patrón que les da su identidad como modo de vida identificable”.
Bibliografía: NASELLI, Cesar: Apuntes de clases teóricas. SANTOS, Milton: artículos: “Espacio y Método” y “Metamorfosis del espacio habitado”. Edit. Oikos Tau. 1996. COHEN, Diana, OLIVA, Silvia y otros: “Los recursos culturales y su gestión como fundamento de planes de desarrollo de base local”. Centro Marina Waisman. Facultad de Arquitectura, urbanismo y Diseño, UNC. VÁZQUEZ, Carlos García: “Ciudad Hojaldre”, Editorial GG, Barcelona, 2004. SHIEDER, A.: “La historia como ciencia”. Buenos Aires. Editorial Punto Sur.1986. GEHL, Jan: “La humanización del espacio urbano”. Editorial Reverte. Barcelona, 2006. HERSKOVITZ, Melville J.: 1948 (1976) “El hombre y sus obras”. Bogotá; México: Fondo de cultura económica
Notas y Citas: (1) ACHA, Juan: “Introducción a la teoría de los diseños”. Editorial Trillas. México.1988. Cap.2. Pág.26. Al respecto podríamos agregar que: Por Cultura material entendemos entonces a todo aquello que tiene y construye el hombre, que le permite vivir, reproducirse y alimentarse. El primer concepto que necesitamos conocer para entender lo anterior es el concepto de producción: es todo lo que el hombre hace para modificar la naturaleza con el fin de proporcionarse lo necesario para vivir, ya sea construyendo herramientas apropiadas o tomando lo que el medio le ofrece y adaptándolos a sus necesidades. Y por Cultura espiritual, entendemos al arte, como, al decir de Ricardo Blanco: como necesidades individuales de comunicarse. Como una necesidad social de comunicar cosas. Ciertamente enmarcados dentro de su momento histórico. (2) RICARD, Andre: “La aventura creativa. Las raíces del diseño”. Editorial Ariel. Barcelona, 2000. Cap.4. Pág.97. (3) Esta relación que el hombre establece “con la naturaleza, la sociedad y la cultura”, es abordada de manera interesante por Pierre Bourdieu cuando plantea que la sociedad existe bajo dos formas inseparables: por un lado, las instituciones, que pueden revestir la forma de cosas físicas, monumentos, libros, etcétera; por el otro, las disposiciones adquiridas, las maneras duraderas de ser o de hacer. El plano de lo simbólico, según Bourdieu, es el plano de la cultura, del arte, de los medios de comunicación y sobre todo el de la educación. Cultura es también una forma de capital: el capital cultural que cada uno tiene internalizado. BOURDIEU, Pierre: “El sentido práctico”. Editorial Taurus. Madrid, 1991. (4) MANZINI, Ezio: “Artefactos- Hacia una nueva ecología del ambiente artificial”. Celeste ediciones y Experimenta . Ediciones de Diseño, Madrid, 1992.